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martes, 4 de diciembre de 2012

A pesar de la oferta de más opciones 'sanas', hay poco cambio en los conteos calóricos de la comida rápida



¿Desea una ensalada? ¿Quiere acompañarla con unas papas fritas?
Un estudio reciente muestra que ofrecer más opciones en el menú de comida rápida no significa que el comensal promedio consuma menos calorías.
Los investigadores hallaron que aunque ha habido un aumento del 53 por ciento en el número total de ofertas de menú en los últimos 14 años, el contenido calórico promedio de las comidas vendidas en ocho de las cadenas de comida rápida más importantes de EE. UU. no ha cambiado gran cosa.
Parte del problema es que algunas de las comidas más ricas en calorías se presentan como saludables, señaló Katherine Bauer, autora líder del estudio y profesora asistente del departamento de salud pública de la Universidad de Temple, en Filadelfia.
"Las ensaladas de entrada, que aumentan en número, también pueden ser malas. Con pollo frito por encima y aderezo regular, pueden tener más calorías que una hamburguesa".
El estudio, que aparece en la edición de noviembre de la revista American Journal of Preventive Medicine, analizó las ofertas de los menús y su valor nutricional en McDonald's, Burger King, Wendy's, Taco Bell, KFC, Arby's, Jack in the Box y Dairy Queen.
Una experta en nutrición que no participó en el estudio se mostró de acuerdo con sus hallazgos.
"Quizás los restaurantes de comida rápida estén ofreciendo más alternativas supuestamente 'sanas', pero no necesariamente menos calorías", planteó Lona Sandon, profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern, en Dallas.

En los dos últimos años estudiados (2009 y 2010), el primer plato promedio para el almuerzo o la cena tenía 453 calorías, mientras que el acompañamiento tenía 263 calorías.

Aunque los investigadores no observaron un cambio significativo en el contenido calórico medio de los platos principales y las bebidas, hallaron un pequeño aumento en las calorías contenidas en condimentos y postres.
Según los autores del estudio, la comida rápida conforma alrededor del 15 por ciento de la ingesta calórica de los estadounidenses, en comparación con el 4 por ciento a finales de los 70.
Apuntaron que una encuesta reciente halló que un 28 por ciento de los adultos consumía comida rápida dos o más veces por semana, y un 40 por ciento de los estudiantes de secundaria consumen comida rápida en cualquier día dado.
"Una sola comida rápida no es un problema", señaló Bauer. "Pero una buena parte de los adolescentes comen comida rápida tres o cuatro veces por semana".
En lugar de culpar a los estadounidenses por su falta de voluntad, Bauer dijo que tienen una exposición excesiva a los lugares en que la mayoría de opciones disponibles con alimentos malsanos y ricos en calorías. "Hemos creado unos ambientes donde tener éxito realmente es imposible", lamentó.
Los datos del estudio provienen de la Base de Datos de Alimentos y Nutrientes del Centro de Coordinación de la Nutrición de la Universidad de Minnesota, que incluye los artículos de menú disponibles en los restaurantes de 22 cadenas de comida rápida de EE. UU.
Los menús incluían todos los alimentos, bebidas, postres y condimentos (como en aderezo de ensalada, el kétchup, la mostaza, la mayonesa, las mermeladas, la salsa, la salsa tártara y los crutones) para el almuerzo y la cena.

Los acompañamientos incluían las papas fritas, otras comidas fritas, las sopas y el chili, los panes, las papas no fritas y otros alimentos como los nachos, los frijoles refritos y las habichuelas verdes.

Sandon dijo que cree que parte del problema es que las personas no comprenden lo que son las calorías ni tienen una idea precisa de cuántas calorías deben consumir al día. "Las personas tienden a sobreestimar la cantidad de calorías que queman cuando hacen ejercicio", añadió.
¿Cuál es el motivo de que la disponibilidad de más opciones alimentarias sanas no cree una reducción en el total de calorías consumidas en los restaurantes de comida rápida? Sandon dijo que aunque publicar los números de calorías es útil para las personas ansiosas por gestionar su salud y su peso, no todos reaccionan de esa forma. "Algunas personas desean comprar el máximo posible de calorías por el dinero que gastan", señaló.
Sandon también cree que un rango más amplio de opciones en el menú podría ser parte del problema. "Cuando las personas tienen más opciones, quizás pidan más cosas", planteó.
Sandon anotó que una limitación del estudio es que los investigadores solo incluyeron datos hasta 2010. Apuntó que muchas de las cadenas de comida rápida parecen haber reducido los conteos calóricos y expandido las opciones saludables en el menú solo en los dos últimos años.
Sandon sugirió que los consumidores intenten comer en casa con más frecuencia. Y cuando estén en un restaurante de comida rápida, recomendó que pidan el tamaño más pequeño disponible, aunque sea del menú infantil.

"Y recuerden que aunque algo sea sano y nutritivo, no significa que no tenga calorías", advirtió Sandon.


Artículo por HealthDay, traducido por HispanicareFUENTES: Katherine Bauer, Ph.D., M.S., assistant professor, department of public health, Temple University, Philadelphia; Lona Sandon, R.D., M.Ed., assistant professor, clinical nutrition, University of Texas Southwestern Medical Center at Dallas

Un estudio aconseja tener cuidado con los acompañamientos, los aderezos para la ensalada, las salsas y los postres


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